– Juguetes con conexión a internet ¿qué peligros esconden?.-

(Fernando Rodríguez Mayo).-

Estamos a un paso de la Navidad, tiempo de celebración en la que millones de niños de todo el mundo piden a los Reyes Magos sus juegos y juguetes preferidos.

Consolas, videojuegos, smarphones y tablets son ya algunos de los principales regalos que nuestros pequeños reclaman para si durante estas fiestas; regalos que al mismo tiempo se convierten en un gran abanico de posibilidades para aquellos que gustan, a través de internet, de la fea costumbre de joder al prójimo: los cibercriminales.

Es en medio de toda esta vorágine festiva navideña, donde más necesario se hace aconsejar a los padres sobre las necesarias precauciones a tomar con aquellos dispositivos, con posibilidad de conectarse a internet, que en breve llegarán a manos de sus hijos.

No es nada nuevo ya pero, por precaución, no está nada mal inisistir a los padres para que presten especial atención en la seguridad de este tipo de “juguetes” pues, si cierta información privada llega a las manos equivocadas, puede ocasionarnos más de un dolor de cabeza.

Baste recordar y tomar como ejemplo el problema que sufrió la compañía china VTech, que en 2014 sufrió el ataque de un hacker que obtuvo los datos de cinco millones de niños de todo el mundo tras acceder a la información almacenada en Learning Lodge, sitio desde donde los usuarios descargaban aplicaciones.

¿Qué puntos debemos vigilar y qué precauciones tomar?

-La interacción entre el juguete e internet

Si queremos que las cosas vayan bien, lo primero que debemos hacer es conocer y comprender la forma en que el juguete interactúa con la red, verificando sus opciones de configuración y privacidad para que nada escape de nuestro control por no haberle prestado la suficiente atención. Puede resultar una tarea tediosa y aburrida pero sumamente necesaria.

-La contraseña

Resulta fundamental cambiar las contraseñas que vienen predeterminadas. Para evitar ser víctimas de un hacker y el robo de nuestra información privada deberemos utilizar caracteres alfanuméricos, incluir una buena cantidad de dígitos, al menos 8, y cambiar las contraseñas de forma periódica.

-Los “amigos” virtuales

Las redes sociales son ya un claro exponente de lo que es el mundo virtual y las posibilidades de “hacer amigos” en este entorno. Como no podía ser de otra forma, muchas de las plataformas utilizadas por nuestros hijos, una vez conectados a internet, ofrecen la posibilidad de hacer nuevas amistades virtuales, motivo por el cual resulta imprescindible que los padres estemos al tanto de quienes son esos sujetos. Probablemente sean amigos o compañeros de clase de nuestros hijos pero, aún así, nunca está de más verificarlo.

-La edad recomendada de uso

Es importante que os pequeños no tengan acceso a aquellas cosas que son para adultos, y esto se puede controlar revisando la edad para la que cada juego está pensado, así como las posibilidades de existen, a través del juego o la plataforma, de acceder a todo el contenido de internet. Volvemos al punto primero en el cual hablamos de la necesaria revisión de la interacción entre el dispositivo con internet. El “Control parental” es un recurso que a nuestros pequeños les parecerá el vigilante malo, cómplice de papá, si; pero cuando crezcan se darán cuenta de que no resultaba tan malo.

-Los medios de pago integrados

Una de las opciones más comunes en las nuevas consolas es la posibilidad de establecer una contraseña de confirmación de pago para agilizar los diferentes procesos de compra. Sólo los adultos deberán tener conocimiento de esta contraseña. No cumplir esta premisa nos puede generar gastos que escapen a nuestro control, pudiendo ocasionarnos serios disgustos.

-Las actualizaciones

Las actualizaciones incluyen parches de seguridad especialmente diseñados para resguardar los datos de los usuarios. Como en todo dispositivo, debemos procurar mantener actualizados los de nuestros hijos para disminuir riesgos ante un posible ataque cibernético.


Recordatorio importante:

Actualmente, la gran mayoría de routers domésticos son accesibles desde internet. Si los dispositivos de nuestros hijos trabajan con la red wifi de nuestro hogar (como es lo más normal), un ataque a través de dichos dispositivos es una nueva “puerta de entrada” a nuestra red privada y al resto de equipos conectados a la misma. Si queremos mantener esa puerta cerrada deberemos prestar la misma atención a la seguridad cibernética de los dispositivos de nuestros pequeños que la dedicada a aquellos que utilizamos los mayores en casa, bien para trabajar o para entretenimiento.

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